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El reto de prepararnos para envejecer

El reto de prepararnos para envejecer

 

De lunes a viernes a las dos de la tarde, al salir de la escuela tengo la oportunidad de ver y recordar lo importante que es estrechar lazos con nuestra familia y prepararnos para envejecer.

Y lo hago, justo cuando paso frente al hogar de una humilde mujer que a esa hora sale con mucha dificultad apoyada con un viejo bastón y permanece de pie junto a la albarrada de su hogar.

Extiende una mano con la esperanza de recibir algunas monedas, y está atenta de ver si pasa algún vecino o conocido para pedirle el favor de comprar hielo, tortillas o lo que ocupe de la tienda.

Está sola la mayor parte del tiempo, dice que tiene un hijo que trabaja todo el día; los vecinos aseguran que vive con un hijo que se dedica a tomar.  Ella es incapaz de delatarlo y confía en la solidaridad de los demás para subsistir.

Por muchas razones la pirámide poblacional en México se está invirtiendo. Hoy una buena parte de la población la componemos niños, jóvenes y adultos, pero en unos años, el grueso de la población estará envejecida.

Muchos son los factores que provocan este cambio: los avances en la medicina, el cuidado en la salud, las acciones preventivas y también el hecho de que muchas mujeres, solas o en acuerdo con la pareja, han decido no tener hijos o bien, tener uno o dos máximos.  Atrás quedaron las épocas de familias numerosas, esas donde la premisa era “tendremos todos los hijos que Dios nos quiera mandar”.

Si bien es cierto que es urgente que haya nuevas políticas públicas adecuadas a las necesidades de una población que envejece, creo que algo que todas y todos podemos y debemos hacer, es prepararnos para vivir con dignidad esa feliz etapa.

En su más reciente libro, la Dra. Gina Villagómez Valdéz, investigadora del CIR Sociales de la UADY, aborda el tema de “Género y Vejez en México” y lo hace, reuniendo investigaciones de diversos estudiosos en distintas partes de nuestra República Mexicana.

El texto es claro, el Consejo Nacional de Población, CONAPO, estima que, en el 2030 el país tendrá más adultos mayores que jóvenes menores de 15 años, y para el 2050, un 30% por ciento de la población tendrá más de 60 años.  Eso significa que estamos a tiempo de actuar para que la vejez en México deje de ser una pesadilla.

Dicen los investigadores que en México la pobreza tiene rostro de mujer envejecida, y eso no es discutible considerando que nuestros adultos mayores sufren todos los días diversos tipos de desigualdades, abandono y vulnerabilidad.

En Yucatán son conocidos los casos de personas de edad avanzada que son despojados del ahorro de toda su vida; que algún familiar los deja en la calle o los abandona en algún asilo; otros han recurrido a abogados al descubrir que su patrimonio ya no les pertenece, no saben en qué momento firmaron para que la propiedad pase a nombre del hijo, sobrino, hermano, etc.  Algunos abuelitos son considerados el “seguro” de la familia, pues con su pensión mantienen a la familia, ya sea hijos o nietos. Las circunstancias son diversas, pero hoy, los adultos mayores son altamente vulnerables y muy pocos se prepararon para la vejez.

La Dra. Gina Villagómez sostiene en su libro que “debemos trabajar para nosotros, para nuestra vejez”, que las propiedades, las pensiones deben ser para atendernos en esos años en que las enfermedades nos tomarán tanto cariño que no querrán irse; que debemos pensar en dónde pasaremos nuestros años en que, si bien ya no somos productivos, merecemos sonreír, comer bien y ser felices.

Que debemos ocuparnos en dedicar tiempo a nuestros abuelos, madres y padres, porque en definitiva algún día estaremos en su lugar y recibiremos de nuestros hijos lo que hayamos sembrado de ejemplo.

Viene a mi mente que por décadas escuchamos y hasta cantamos una famosa canción que entre otras cosas decía: ¿Nene, nene qué vas hacer cuando seas grande?  Hoy debemos preguntarnos, ¿ahora que soy grande, que haré para cuando la vejez toque a mi puerta?.

 

Solo así, preparándonos podría disminuir el temor que muchos tienen de llegar a la vejez. Y lo cierto es que, muchos hombres por haber trabajado fuera de casa tienen la pensión asegurada, en tanto muchas mujeres, amas de casa durante décadas, quedarán al amparo de los seres queridos.

 

Un sabio proverbio Hindu, dice: la vejez comienza cuando el recuerdo es más fuerte que la esperanza.  Así que, si  la vejez tocará a nuestra puerta, lo mejor sería preparamos tanto económica, como emocional y socialmente, o nos perderemos la oportunidad de vivir una etapa de tranquilidad.

 

Ya lo dijo Oscar Wilde “Envejecer no es nada; lo terrible es seguir sintiéndose joven”. Entonces,  envejecer no debe ser motivo de tristeza o sufrimiento, sino el momento de la recompensa por una vida felizmente disfrutada.  Podemos hacer de nuestra vejez la obra maestra o el momento que tanto tememos vivir.

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