Internacional

Los opioides, cerca de ser la mayor amenaza del consumo de drogas

Foto ONU/D. Gair Una mujer fumando opio en una tribu de Tailandia.

La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito ha publicado su informe anual, en el que muestra que los mercados de drogas se encuentran en expansión, multiplicando los desafíos en distintos frentes.

Actualmente, los mercados de drogas no hacen más que expandirse y diversificarse. Además, cada vez existe una mayor variedad de sustancias y los consumidores tienen más facilidad más acceder a ellas.

El Informe mundial sobre las drogas 2018 señala que el abuso de ciertos medicamentos que requieren prescripción se está convirtiendo en la mayor amenaza contra la salud pública y las fuerzas del orden. Asimismo, indica que los opiáceos provocan el 76 % de las muertes que implican el consumo de drogas y que la cocaína y el opio han alcanzado récords de producción.

A esto se debe añadir que, cada vez, existen más grupos dedicados a la preparación de fármacos de origen incierto, lo que provoca que las drogas tradicionales convivan actualmente con nuevas sustancias psicoactivas que proliferan a un ritmo sin precedentes.

Con los resultados de su estudio, la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito está trabajando para crear estrategias que permitan a los países luchar contra el problema de las drogas y favorecer el desarrollo global.

“El informe mundial sobre drogas constituye un pilar de nuestro trabajo, junto con la ayuda que prestamos para traducir las obligaciones internacionales en acciones y actividades de desarrollo de capacidades sobre el terreno con el objetivo de promover respuestas efectivas y proteger la salud y el bienestar humanos”, indicó Yury Fedotov, director ejecutivo de la Oficina.

La publicación del informe coincide con la conmemoración este martes del Día Internacional contra el Tráfico Ilícito y Abuso de Drogas.

Con motivo del Día, el Secretario General, António Guterres, ha observado que “el problema de las drogas es uno de los problemas más complejos a los que nos enfrentamos y tiene amplias consecuencias para la salud y el bienestar, las familias y las comunidades, la seguridad y el desarrollo sostenible”.

Tendencias generales

Crisis de opioides

Banco Mundial/Trinn Suwannapha

Según el informe, tener acceso a los opioides resulta esencial para poder tratar el dolor, pero los traficantes los fabrican ilícitamente y los promueven en mercados ilegales, causando daños considerables a la salud. En 2016, la incautación mundial de estos fármacos fue de 87 toneladas.

El fentanilo y otros opioides semejantes continúan siendo un problema en América del Norte. En 2016, 63.632 personas murieron por sobredosis en Estados Unidos, un 21 % más que el año anterior. De ellas, 19.413 víctimas murieron por consumo de fentanilo y opioides semejantes, más del doble que en 2015.

Por su parte, el tramadol se ha convertido en una preocupación creciente en diversas zonas de África y Asia. De hecho, en África occidental y central y África del Norte, las incautaciones de opiáceos representaron el 87 % del total mundial en 2016.

En respuesta a la crisis, la Oficina contra la Droga y el Delito lanzó una estrategia para proteger la salud pública que incluye el control internacional de las sustancias y los esfuerzos de aplicación de la ley para abordar el suministro, así como iniciativas para promover el uso y acceso a los opiáceos con fines médicos y científicos, evitando el uso indebido y la desviación.

El director ejecutivo Yury Fedotov enfatizó que el trabajo de la organización “irá más allá de la crisis actual para fortalecer las plataformas de prevención, incluso a través de sistemas de alerta temprana”.

Auge de la cocaína y el opio

En 2016, la producción de cocaína marcó un récord histórico con aproximadamente 1410 toneladas. La mayor parte de esta sustancia procede de Colombia, aunque en algunos países de África y Asia están emergiendo importantes centros de narcotráfico y consumo.

La manufactura de opio, por su parte, aumentó un 65 % entre 2016 y 2017, alcanzando un máximo de 10.500 toneladas. Esto se debe fundamentalmente al incremento del cultivo de adormidera y la mejorar de los rendimientos en Afganistán, que han provocado que la producción de la droga alcanzase las 9000 toneladas en el país.

Otras drogas

El cannabis fue la droga más consumida en el mundo, con 192 millones de personas que han recurrido a ella por lo menos una vez el año pasado. La cifra de consumidores continúa aumentando y se estima que crece a un ritmo similar al de la población mundial.

Actualmente, la heroína o la cocaína conviven con drogas que requieren receta médica y con nuevas sustancias psicoactivas, que están proliferando a un ritmo sin precedentes.

Grupos vulnerables

Consumo entre adultos

El consumo de drogas entre los mayores de 40 años ha aumentado a un ritmo más rápido que entre los jóvenes. Esto sucede porque las personas que vivieron su adolescencia durante una época en que las drogas eran populares y estaban ampliamente disponibles son más propensas a haber probado drogas y, posiblemente, haber seguido consumiéndolas.

Aunque se ha prestado poca atención a los trastornos por consumo de estupefacientes entre las personas mayores, se conoce que tomar estas sustancias puede producir múltiples problemas de salud física y mental, dificultando cualquier proceso de rehabilitación.

Además, las muertes causadas directamente por el uso de drogas aumentaron en un 60 % entre 2000 y 2015 y, en ese año, un 39 % de las víctimas fueron las personas mayores de 50 años.

Drogas por género

Según los estudios, las drogadictas muestran una tasa superior de estrés postraumático y pueden que hayan experimentados abandono físico, maltrato o abusos sexuales durante su infancia. Estos factores provocan que sean más vulnerables ante las drogas.

Aunque la mayor parte de los toxicómanos son hombres, las mujeres igualan o superan los niveles de consumo de ciertas sustancias, como es el caso de los opioides y los tranquilizantes. Además, a pesar de que suelen comenzar más tarde, una vez empiezan, su tasa de consumo de alcohol, cannabis, cocaína y opioides aumenta a una velocidad mayor, de la misma forma que los trastornos por drogadicción.

En cuanto a la rehabilitación, las mujeres representan tan solo un 5 % de las personas que se encuentran bajo tratamiento, el cual debe estar diseñado de acuerdo con las necesidades específicas de cada una.

Los niños y los jóvenes

El informe indica que el consumo de estupefacientes y los daños derivados del mismo son más frecuentes entre la población joven. Los estudios señalan que entre los 12 y los 17 años, los adolescentes son especialmente vulnerables al uso de drogas y que este riesgo aumenta de forma notable entre los 18 y los 25.

Por lo general, el cannabis es la sustancia más habitual, pero dependiendo del país y las circunstancias socioeconómicas del consumidor, se observan dos tendencias: los jóvenes acomodados suelen comprar drogas en clubes nocturnos y los niños de la calle recurren a inhalantes para lidiar con las difíciles circunstancias en las que viven.

Aunque el consumo de drogas no depende solo de la posición socioeconómica, ya que resulta habitual que los jóvenes que gozan de una posición acomodada compren drogas de diseño en clubes nocturnos.

Según los estudios, uno de los factores determinantes en el inicio del consumo es la calidad de la infancia. De hecho, se estima que los que se crían en hogares cálidos, rodeados del cariño de sus padres, son cinco veces menos propensos a usar estimulantes u opioides.

Pero este no constituye el caso de todos los niños, dado que muchos de ellos se ven afectados por vulnerabilidades que se encuentran fuera de su control: expuestos a situaciones de pobreza o violencia, pocas oportunidades educativas, problemas de temperamento o salud mentar, fácil acceso a las drogas o una crianza deficiente.

¿Cómo prevenir el consumo?

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito explica que, en gran parte de los casos, el entorno en el que crecen los niños determina sus patrones de conducta en cuanto a drogas. Por lo tanto, la estrategia para prevenir el consumo por parte de los jóvenes implica tomar medidas en los hogares y las escuelas, los lugares donde los más pequeños pasan la mayor parte de su tiempo.

Un ejemplo de esta estrategia son las actividades interactivas en las aulas, que permiten a los niños desarrollar habilidades sociales y personales. Dichas actividades tratan de que los pequeños participen activamente en las clases, tomando parte en el proceso de enseñanza.

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