Playa del Carmen Quintana Roo

María Magdalena Sifuentes Rico: Ocho años de luchar contra el cáncer, la indiferencia, la falta de recursos y la insensibilidad política

Expulsada por el gobierno de Laura Beristaín del albergue del DIF, ella sigue su lucha en compañía de la mano de su hija y grupos altruistas.

Si la insensibilidad humana causa daño, la insensibilidad política es todavía más grave, pues afecta no solamente a una persona, sino a una sociedad.

Esta reflexión viene a la mente del cuerpo de editores de la Revista Voz de Mujer luego de revisar el caso de María Magdalena Sifuentes Rico, una mujer que lucha no solo con un padecimiento que le puede causar la muerte, sino también por la falta de techo y alimentación para ella y su hija.

Ella tiene cáncer, una hija que perdió el ciclo escolar por no poder asistir a la escuela por las carencias y, por si fuera poco, en julio pasado fue corrida del albergue del DIF Solidaridad, en la villa verdad, donde recibió hospedaje a cambio de hacer la limpieza sin pago alguno.

María Magdalena Sifuentes Rico nació en el Estado de México el 13 de febrero de 1983, pero se crio en Celaya, Guanajuato, proviene de padres separados, el señor Agustín, del Estado de México, y su madre Magdalena, de Guanajuato. Cuenta con 4 hermanos, Joaquín, Ricardo, Miguel y Martha. Estuvo viviendo en varias ciudades del país hasta que se quedó en Playa del Carmen, Quintana Roo. Ella nos narra su historia.

“Llegue en el año 2018 y me quede un año. Me uní en unión libre con el papá de mi hija y nos fuimos a vivir a la tierra de mi expareja Luis Fernando Moctezuma Campos de San Luis Potosí y es propietario de Rustico bar en esa localidad, ahí tuve a mi hija, pero tras padecer violencia intrafamiliar posteriormente me separé y me regresé a Playa nuevamente, el padre de mi hija nunca ha querido hacerse cargo económicamente de ella.

Padezco cáncer de las glándulas suprarrenales que se encuentran arriba de los riñones. Esto se me presentó en el 2011 cuando apenas mi hija tenía 4 meses de vida, hoy cuenta con 8 años.

El cáncer de la glándula suprarrenal es un cáncer poco frecuente, que comienza en las glándulas pequeñas de forma triangular (suprarrenales), ubicadas arriba de los riñones. Producen hormonas que envían instrucciones a prácticamente todos los órganos y tejidos que hay en el cuerpo.

El cáncer de la glándula suprarrenal se puede manifestar a cualquier edad. No obstante, es más probable que afecte a niños menores de 5 años, y a adultos de entre 40 y 50 años.

Los primeros doctores me aseguraban que tenía insuficiencia cardiaca y diabetes, pero yo presentía otra cosa que no era normal para mi cuerpo. No le tomé la importancia debida porque estaba en el proceso de separación con mi esposo y empecé a recaer cada 15 días al hospital. Los doctores siempre me indicaban que tenía diabetes. “Tu nivel de glucosa está muy alto y tienes infección en los riñones”, me decían.

En el 2012 me vi muy mal con los mismos síntomas y agravándose más. Me tuvieron que poner un respirador artificial y se agravaba cada vez más. Me decía que tenía tuberculosis pulmonar, me hicieron estudios del VIH y demás.

Hace 3 años empecé a empeorar en salud. En mi trabajo, al cargar una caja sentí un dolor muy fuerte y me fui nuevamente al doctor y me dijo que no tengo nada. Empecé a buscar un diagnóstico más certero y me regresé a Guanajuato. Ahí otro médico me dijo que tenía fibromialgia crónica. Y continuaron empeorando mis síntomas.

A mi pequeña no le hizo bien el clima de Guanajuato y nos regresamos a nivel del mar, a Playa del Carmen. Poco a poco fui perdiendo fuerzas y ya no logro trabajar. Me fui quedando sin amigos porque ellos no creían que andaba mal de salud. Recibí ofensas y desprecios, me acabé mis ahorros y después no tuve donde vivir con mi hija. Esa era mi preocupación más grande, pues aquí no tengo familia.

La primera vez llegue al DIF municipal de Playa del Carmen en noviembre del 2018 a pedir comida porque ni mi hija ni yo teníamos alimento en el estómago. Lo principal era que mi hija comiera, solicite entrar al albergue en diciembre y me lo autorizaron hasta febrero 2019, mientras solo asistíamos al comedor.

Me pongo mal y me internaron en el SESA. Ahí los doctores me regañan que porque no me cuidaba y me dan de alta con insulina y metformina. Ahí leí un anuncio que decía que el DIF municipal daba albergue. En febrero, el director de la Villa Verde me apoya y me da alojamiento junto con mi hija y me brindan atención médica muy lenta. La doctora de ahí detecta algo en mi vientre y me mandan hacer un ultrasonido. En los resultados sale que en el lado derecho del abdomen sale una masa y otro doctor ya con el diagnóstico me asegura que es un “tercer riñón” y eso es lo que me provoca todos los síntomas.

Otro doctor me dice que es depresión porque me ve llorando del dolor. Le empiezo a decir mis síntomas, entre ellos que me salía un mal olor en las axilas y siento que de mi boca sale un sabor muy raro. Él me dice que es por falta de higiene. Siento que ellos pierden humanidad con los pacientes.

En junio me solicitan una tomografía y me la hacen después de 5 meses de estar yendo y viniendo al doctor. Cada vez me sentía más mal. Mi hija siempre estaba conmigo. Hubo ocasiones en que me llevaba a mi hija al hospital porque al quedarme sin amigos y familia, no tenía con quién dejarla. Los doctores del SESA me decían: escoja su cita o su hija.

Me hacen la tomografía y me detectan el cáncer suprarrenal que se extendió desde las vértebras de la columna hasta el sacro. Ya tengo zonas muertas en el hígado. Por dimes y diretes de los médicos perdí tiempo porque no le atinaban a lo que realmente tenía. El daño ya estaba hecho y expandido.

No tengo comunicación con mi familia. Les avisaron a ellos la enfermedad que tengo, pero ninguno me escuchó, me duele el haber perdido amigos y familia. He pasado momentos muy fuertes y sin tener un hombro donde desahogarme.

Con la nueva administración municipal que encabeza la morenista Laura Beristain Navarrete en la presidencia municipal mi situación da un giro de 360 grados. El 14 de julio ¡Me echan del albergue municipal del DIF Solidaridad lavándose las manos de mi situación! Y obligándome a firmar el deslinde de responsabilidad, obviamente no lo hice.

Afortunadamente ya había conocido a Frida Venegas de un Grano de Arena por Mujer AC, el pasado 14 de julio me avisan que tengo que dejar el albergue yo presentía que querían quitarme a mi hija y le pedí su ayuda. En ese momento logré agarrar a mi hija y salirme del albergue del DIF Solidaridad.

Una familia cristiana me brindó su hogar y ahí vivo actualmente. La iglesia empezó apoyarnos con un poco de alimento y ya con el apoyo de un Grano de Arena Mujer AC empecé a tener atención médica con especialistas que me explicaron con exactitud el cáncer que padezco y que la glucosa alta es ocasionada por el tumor. Que tengo una anemia crónica. Yo ya me había cansado y frustrado por la negligencia médica, de la insensibilidad de la gente, la falta de empatía y las burlas.

En julio los doctores del DIF Solidaridad me dieron medicamentos muy fuertes y entre el dolor y medicamentos, prefería el dolor. O te caes y buscas donde agarrarte o te levantas. La verdad me enfoque mucho a Dios.

Cuando conocí a Frida me dio esperanzas y me dijo: yo te veo con posibilidades de recuperarte. Y me dio palabras de consuelo: porque tú quieres que tu mundo no se derrumbe, cuando tu angustia es tu hija, es muy pequeña, porque no tienes como mantenerla. Lo que más me duele es la indiferencia de la gente, cuando me dicen te ayudo y esa ayuda nunca llega, lo siento como una burla.

Después de 7 años con esto he aprendido a tolerar el dolor y Frida ha llenado mi vida de esperanzas. He conocido gente a la que, si le importas como ser humano, he tenido mejoría, mis cuadros de dolor han disminuido incluso hasta las náuseas.

Me harán una biopsia y ya el especialista decidirá qué tipo de cirugía tendré porque mis huesos ya están dañados y se pueden romper con facilidad, hay un medicamento mensual que tiene un costo de 12 mil pesos y no se consigue en la farmacia, lo tienes que pedir a la farmacéutica, pero si no tengo donde vivir ni que comer, pues menos tengo para comprar el medicamento, el dolor no solo es corporal también es emocional.

Magdalena asegura que con Frida Venegas han caminado juntas como mujeres en este sufrimiento del cáncer.

Por su parte Frida Venegas dijo que ella vio mucha fortaleza mental en Magdalena y estaba segura de que va a salir adelante de esta enfermedad y ya está atendiéndose, ella siente que está apoyada y le ayuda aliviar su dolor.

La historia del albergue. Una puerta que le cierran en la propia cara

María Magdalena Sifuentes Rico relata que el 20 de julio finalmente la sacan del albergue del DIF Solidaridad, después de pasar por amenazas, insultos y acoso. “Me prohibieron hablar directamente con la presidenta del DIF”, dice.

Mi alimentación por la enfermedad era especial y los cristianos me apoyaban con mi dieta especial, sin embargo, ahí me prohibieron meter alimentos especiales a la Villa Verde y de seguir haciéndolo tenía que compartirlos con otras personas.

Esta instrucción fue dada por Verónica Calleja, antes encargada del Despacho de Asistencia Social hoy directora de la Villa verde. Antes de que ella llegara yo estaba como encargada de limpieza. No recibía pago… era una condición para seguir viviendo en el albergue, esto fue por instrucciones de la directora general del DIF Solidaridad, Mireya Díaz.

Mireya Díaz llega con gente nueva y me hizo la vida de cuadritos hasta lograr sacarme para acomodar a sus allegados.

Karla Robles Aguilar, es la presidenta del DIF Solidaridad. Además, es el director encargado de seguridad pública municipal, Jorge Robles Aguilar.

Me presionaron para salir, me acosaban para salirme del refugio del DIF Solidaridad y a raíz de esto interpuse una denuncia en la Comisión de Derechos Humanos VA/SOL/177/08/2019.

Ante esta situación, personal del DIF Solidaridad se me acercó con el pretexto de callarme con una despensa. Además, habló conmigo una abogada de esta institución para que les firmara un documento donde los deslindes de esa responsabilidad.

Sin embargo, Magdalena afirma que se negó y a cambio de ello recibió ofensas y amenazas de parte de la abogada del DIF Solidaridad, Lic. Mónica San Juan Ruiz.

María Magdalena recuerda estas palabras: “tienes cáncer por lo rencorosa y malagradecida que eres”.

Para María Magdalena todo lo que he pasado no tiene límites. Muchas veces son las mujeres en el poder las que pierden la cabeza y no les importa en el camino lastimar a los enfermos.

Si alguien quiere contactarla para ayudarla favor de comunicarse al Cel. 9842154315 de Playa del Carmen, Quintana Roo.

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