Cultura de Mujer Yucatán

Una sociedad que no cuida a sus mayores niega sus propias raíces. 

Las personas mayores y los medios de comunicación

Los medios de comunicación informamos, pero también formamos opinión entre la ciudadanía, de tal manera, que una buena parte de lo que hoy la gente cree se deriva de la información que han recibido por días, semanas, meses, años e incluso décadas.

En este sentido el abordaje o la visibilidad de las personas mayores en los medios de comunicación es de vital importancia para contribuir a dar un trato más digno a quienes nos antecedieron, nos formaron, pero sobre todo nos han amado.

Los medios de comunicación no debemos permitirnos contribuir  a desestimar a  las personas mayores, dejando de difundir el excelente capital humano que son, como  poseedores de experiencias de vida que solo se adquieren con el paso de los años, y que por supuesto, están en posibilidades de transmitir a las nuevas generaciones.

Al menos en los medios de comunicación de nuestro estado, no hemos visto que se utilicen adjetivos negativos para referirse a las personas adultas, esto quiero decir que hay aún cierto “respeto” hacia ellas y ellos, sin embargo, de manera reiterada se les menciona o relaciona de manera directa con hechos o situaciones negativas.  Esta asociación que se reproduce hoy en diversos medios, ha ubicado a las personas mayores en el imaginario de la sociedad en un lugar de menor valoración social.

En algunos países se han hecho estudios sobre la manera en que los medios de comunicación reflejan o visibilizan a las personas mayores, y de ahí han surgido términos como el “viejismo”, entendido este como el conjunto de estereotipos, prejuicios y actos discriminatorios que afectan a las personas mayores por considerarlas “viejas”.

A nivel nacional, hay estudios  sobre el tema, sin embargo, la mayoría de ellos se basa en la televisión, específicamente en las telenovelas, donde las personas mayores se representan en dos grandes rubros:  el hombre sabio, poderoso y lleno de experiencia; y la mujer, nana, mala suegra, víctima, o enferma.

Como sociedad debemos aceptar el envejecimiento como un proceso continuo, un proceso que se desarrolla a lo largo de la vida y que toca a todo el mundo, aunque de forma desigual, según la edad, salud, condiciones de vida, etc., pero en definitiva no es algo que inicie al cumplir determinado número de años.  Hoy muchos se consideran dentro del rubro de vejez, porque ya tienen 60 años, porque se han jubilado y otros más, porque comienzan a presentar problemas en su salud.

En este sentido, un primer paso para tratar a nuestros mayores con respeto y dignidad abriendo las páginas de los periódicos, los espacios en los noticieros de radio y televisión, y los espacios en la internet y las redes sociales, es referirnos correctamente a ellos, utilizando el término “personas mayores” en lugar de “tercera edad” pues no son ciudadanos de tercera, “ancianas, ancianos”, “viejas o viejos”.  Todos ellos son nuestros mayores.

Los compañeros de los medios de comunicación que hoy nos acompañan, conocen bien, la teoría del cultivo, desarrollada por George Gerbner hace casi 50 años, (1969) y considerada hasta nuestros días como una de las contribución más importantes  para la comprensión científica y pública de los efectos de los medios de comunicación. Dicho estudio analiza la penetración de la televisión, estimándose que al menos, hoy el 97% de los hogares tiene un aparato de televisión en su hogar.

La teoría del cultivo explica que los medios constituyen la principal fuente de definiciones sociales y políticas que circulan en una comunidad, colaboran con ciertos sistemas de creencias que producen efectos ideológicos en los televidentes, por medio de una influencia sutil e implícita, no de intención directa, sino una influencia en los patrones cotidianos de conducta y actitud.

 

De esta manera, la exposición a los contenidos televisivos es sistemática, acumulativa y a largo plazo. Esto quiere decir que un televidente tiene más posibilidades de hacer parte de su sistema de creencias y opiniones, lo que observa en los contenidos televisivos, o en su caso lo que lee en los periódicos e incluso, en nuestros días lo que ve a través de las redes sociales.

 

Conociendo cual es el alcance de nuestro trabajo cotidiano, los medios de comunicación, podemos contribuir en la “deconstrucción” del pensamiento actual, para replantear el envejecimiento como una etapa de la vida de todas las personas.

Poco a poco podemos avanzar para dejar de relacionar a las personas mayores con los aspectos menos positivos del envejecimiento, es decir, la disminución de habilidades y el aumento de enfermedades, y todo aquello que contribuya a transmitir voluntaria o involuntariamente una opinión o imagen negativa de la vejez.

Recordemos que en nuestro país la población aún es considerada joven,  pero los avances logrados en materia de salud y bienestar social indican, de acuerdo con el Consejo Nacional de Población que en el 2030 habrá 22 millones de personas mayores  en México. Y se estima que en el 2050 la mayoría de la población será mayor de 50 años.

Y entre esa población mayor, sin duda estaremos muchos de los que hoy nos consideramos aún población joven.

Los medios de comunicación podemos sin duda contribuir para dejar de ubicar  a la vejez como una etapa de ruptura social y de pérdida progresiva de funciones, caracterizada por deterioros físicos y mentales y por el retiro del individuo de la vida laboral activa.

Si hoy comenzamos a abordar la vida de nuestros mayores, hablando de sus logros, de sus aportaciones, de la fuente inagotable de sabiduría que son, de cómo los nuevos modelos de familia han convertido a muchas abuelas o chichís en cabeza del hogar, mientras la hija o hijo salen a trabajar, sin duda, daremos grandes pasos.

Podemos y debemos hablar de la convivencia y retomar el respeto y el lugar de honor que en nuestra cultura yucateca tienen nuestros mayores. La invitación constante de ir, visitar, platicar y hacerle sentir que son importantes en nuestra vida.

Por ahí hay un dicho que reza “viejos los cerros y todavía reverdecen”, y en ese sentido, todas y todos los que hoy se encuentran o consideran dentro de este grupo de personas mayores, sin duda, pueden enseñarnos y fortalecernos como núcleo familiar y como sociedad.

Los medios de comunicación podemos abordar de manera clara la vida y aportaciones de las personas mayores, proponernos proteger y cuidar de una manera especial la imagen de estas personas muchas veces en situación de dependencia.  Evitar tratamientos lastimeros, morbosos, o alarmistas cuando abordamos momentos no gratos de su vida.  Y más aún, debemos generar contenidos para ellos, porque son pocos los espacios en los medios de comunicación donde los protagonistas son personas mayores, y menores aún, los contenidos dirigidos especialmente a ellos.

La edad y la experiencia, muchas veces, ganará la partida  a la juventud.

(Participación compartida en el Coloquio: Derechos Humanos de las Personas Mayores, realizado en la sede del Poder Judicial)

 

 

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