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Ecología

“El Árbol de Santa Fe”

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LA CRÓNICA DE UN GIGANTE CAÍDO DURANTE UNA BATALLA, CONTRA LA PROPIA NATURALEZA… PERO SALVADO Y PUESTO DE NUEVO EN PIE, POR UN GRUPO DE GRANDES SERES HUMANOS Y LA ESPERANZA DE UN PÁJARO CARPINTERO


Por Miguel Ángel Pereyra (MIKE)

Fue una noche en que, después de 15 años de no recibir la entrada de un Huracán en Playa del Carmen, llegó “DELTA”, un sistema meteorológico que se pronosticaba desastroso para la entidad ya que venía con una fuerza de categoría 4 en la escala de “Saffir Simpson” y con vientos máximos de 230 Km/h.

A pesar de los pronósticos no entró con la potencia que se esperaba, bajando su intensidad al entrar al estado.

La gente se preparó gracias a la cultura de prevención de muchos habitantes de la región. Las autoridades activaron los protocolos necesarios, pero aún así “DELTA” causó estragos tirando espectaculares, toldos, láminas de techos y un sin número de árboles; afortunadamente no hubo decesos de humanos, pero si muchos daños materiales.

Para muchas personas fue su primera experiencia, nunca habían vivido un huracán y se preocuparon durante el tiempo del paso de “DELTA” que se desplazaba a una velocidad de 28 km/h, con lluvia y vientos fuertes.

Fueron cerca de 10 horas desde el inicio de las lluvias hasta que terminó.

Otros se durmieron, ya que pasó de noche y no fue hasta el otro día que se dieron cuenta de los estragos que causó tanto en sus hogares como en las calles.

Al día siguiente, y al término del meteoro, junto con mi esposa salimos a tomar impresiones de la gente y a empezar a contar la historia de lo que había pasado en nuestro municipio como periodistas que somos.

Muchas personas salieron a ver sus patios, sus calles, sus parques y al ver el caos por tantos árboles y escombros que el huracán había dejado, se dieron a la tarea de solidarizarse y empezar con las tareas de limpieza.

Gente con machetes, hachas, escobas, rastrillos, empezaron a librar las calles viendo con tristeza la cantidad de árboles y plantas que fueron arrancados de raíz. Se veían los nidos de las aves tirados por todos lados, algunos polluelos aturdidos sin saber que había pasado en su hábitat.

Durante nuestro recorrido pasamos por la Av. Colosio, justo a la entrada del fraccionamiento Santa Fe, nos percatamos que uno de los grandes árboles que le daba vista y sombra a una de las áreas verdes del lugar se había caído.

Me dio mucha tristeza pues lo primero que se vino a mi mente fue pensar en todos los nidos de aves que ahí se encontraban.

Seguimos nuestro recorrido y nos encontramos con un grupo de personas haciendo limpieza de una de las avenidas, cortando, levantando ramas y ayudando a la gente a librar sus autos de los escombros. Nos bajamos y nos dimos cuenta de que en ese grupo estaban nuestros amigos y otras personas, todos liderados por la Lic. Cristina Torres “Cristy” como todos la conocemos.

Pues nos unimos a ellos y recorrimos parte del municipio ayudando a la gente de varias colonias sin compromiso alguno, solo con la convicción de ayudar y solidarizarse con los vecinos. En esta brigada de apoyo ciudadano se podía ver a licenciados, abogados, diseñadores, profesionistas, amas de casa, periodistas, funcionarios, jóvenes emprendedores, taxistas, etc. Todos con una sola idea y un solo propósito, el de ayudar.

Ya en la noche, después de una larga jornada de trabajo, todos cansados pero satisfechos, “Cristy” como buena playense y con el amor que siempre a demostrado a Solidaridad, nos dijo: “a los que quieran y puedan seguir ayudando sin descuidar sus compromisos personales, los invito a continuar con esta labor de limpieza y de apoyo a la ciudadanía”.

Así fue hasta que llegó el sábado, un día muy especial ya que la tarea de ese día era muy diferente a los otros, no solo se trataba de cortar, machetear, levantar troncos y ramas, era el día de regresar a la vida y a su esplendor al Árbol de Santa Fe…

Este árbol, en particular, me causó algo muy especial. Cuando llegamos al área donde se encontraba este gigante caído, pero no vencido, pues se veía en sus ramas las ganas de seguir viviendo. Me dio tristeza verlo acostado con todos sus nidos regados alrededor del césped, pero la sorpresa fue cuando Cristy me dice: ¡Lo vamos a salvar, estamos esperando a que los apoyos que nos ofrecieron lleguen (la grúa, la retroexcavadora y los volquetes)!

Estando ahí haciendo limpieza de ramas y hojas, observó que venía caminando la bióloga Orquídea Trejo Buendía, una gran persona y amante de la naturaleza, me acerco a saludarla y ahí ella me explicó cómo se iba a levantar el gigante verde, solo estaban esperando la decisión de los vecinos del lugar, extrañado le pregunté ¿Qué decisión, es un árbol que vale la pena salvar?

Entonces la bióloga me explica: Este árbol es un *Laurel Benjamín, “Ficus” como todos lo llaman, por no ser endémico de la región se le considera como una plaga y por sus características, sus raíces no son profundas por nuestro tipo de suelo, por el contrario, se distribuyen superficialmente y al plantarse de nuevo podría volverse a caer con un próximo ciclón tropical “yo si quisiera salvarlo, pero la decisión es de los vecinos”.

Mientras tanto nos dispusimos a podarlo con la ayuda del buen amigo “Palafox” quien era el que manejaba la motosierra y entre todos los demás levantábamos los deshechos para tirarlos en el volquete, esto se hacia para que si la gente decidía salvarlo fuera más fácil levantarlo y no pesara tanto.

Nos encontrábamos todos ahí trabajando, cansados por los días anteriores, pero haciéndolo con gusto cuando se acerca una vecina con Cristy y Orquídea, era la administradora del grupo de vecinos de Santa Fe con la buena noticia de que la mayoría de los vecinos estaban de acuerdo con que se salvara nuestro amigo, el “Árbol de Santa Fe”

¡Pues a trabajar se ha dicho! Terminamos de podar el árbol para hacer más fácil el levantamiento, en eso llegó la inesperada visita de un pequeño pájaro carpintero, se detuvo en medio del árbol donde se encuentra el nacimiento de las ramas y empezó a saltar, moverse y picotear, éramos como tres o cuatro personas que nos dimos cuenta de su presencia y en eso les dije: “ya llegó el dueño de este árbol y sabe que vamos a salvar su hogar”, en lo personal un sentimiento muy especial como anteriormente había comentado, me invadió y creo a los demás también.

Este hermosa ave iba y venía, volaba de este árbol a uno que se encontraba en el camellón de la avenida como viendo lo que todos estábamos haciendo, de repente cuando todos descansábamos mientras la maquinaria pesada hacia su trabajo, el pájaro carpintero regresaba al mismo lugar entre las ramas, me acerque lo más que pude para no espantarlo y vi que en ese preciso lugar había un hueco, era su hogar, entraba y salía de el sin importar el ruido de la retroexcavadora.

Fue una labor titánica ya que la bióloga pidió que se hiciera un hueco de por lo menos metro y medio de profundidad y de 4 metros de ancho, la maquinaria estuvo trabajando por más de 3 horas, rompiendo con el martillo neumático la dura laja, la razón por la que estos árboles hacen superficialmente sus raíces, este tipo de suelo tan duro y solido es normal en Quintana Roo y estén propensos a caerse ante el embate de los fuertes vientos.

Después de varias horas las retroexcavadoras terminaron de martillar y quitar las rocas, ahora era el turno de la grúa, me acuerdo de que decían que era la mas chica, aunque yo la veía grande y su maniobrabilidad no fue muy fácil por su tamaño y el lugar donde se tenía que colocar, también se conformaron cuatro grupos de entre cuatro y cinco personas, quienes iban a estar agarrando unas sogas para darle dirección y ayudar a la colocación del árbol.

Después de que se trabajó haciéndole un camino y una base a la grúa, se procedió hacer los amarres tanto para que la grúa y los grupos de personas que se habían conformado se pudiera proceder al levantamiento del gigante caído, todo bajo la dirección y el apoyo de ingenieros y biólogos que estaban con nosotros dando instrucciones.

Ya todo listo y junto con nuestro amigo el pájaro carpintero, que seguro estaba ahí, vimos como se empezó a levantar el “Árbol de Santa Fe” ese gigante verde que se vio prostrado después de que DELTA lo derribara. Se podía percatar a simple vista las caras de triunfo, de alegría de todos los que estábamos ahí, habíamos logrado algo que a lo mejor para muchos fue solo “Levantar un Árbol”, pero para nosotros fue algo muy importante, fue levantar de la muerte a un ser vivo, un ser vivo que nació y creció para dar vida a muchos otros seres vivos y que nuestro esfuerzo fue lo mínimo que pudimos haber hecho.

A veces le damos las gracias a la vida por tener trabajo, por tener comida, por tener a nuestra familia unida, a nuestra religión, pero se nos olvida que para tener todo eso debemos cuidar de nuestro entorno, de la naturaleza. Los arboles y las plantas son fundamentales para que la vida de todo ser vivo en la tierra este saludable, comencemos a tomarle la importancia debida a nuestro medio ambiente, cuidemos de el ¡Ya!

Hay muchas personas a quien agradecer, ¡MUCHAS!, quisiera nombrar a cada una por su nombre pero no quisiera olvidar a alguien, pero todos los que estuvieron ahí saben que sus nombres se quedaran tatuados en el “Árbol de Santa Fé”

* Laurel benjamín: Planta

Descripción

Ficus benjamina, llamado vulgarmente de igual manera, boj o laurel de la india en Costa Rica, amate en México, y en América del Sur se le conoce como caucho benjamina o matapalo. Es una higuera nativa del sur y sureste de Asia, y sur y norte de Australia. Es el árbol oficial de Bangkok, Tailandia. Wikipedia

  • Nombre científico: Ficus benjamina
  • Clasificación superior: Ficus
  • División: Magnoliophyta
  • Orden: Rosales
  • Reino: Plantae Familia: Moraceae