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Quintana Roo

El resplandor de la Quinta Avenida se apagó por lodazal en que se ha convertido

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Afectaciones severas tanto a comerciantes como a turistas, pues mientras unos no venden otros hacen circo y maromas para caminar

POR MARTHA TORRERO ORTEGA | Playa del Carmen.- La otrora próspera y concurrida Quinta Avenida de Playa del Carmen se ha convertido en un verdadero lodazal. Comerciantes se quejan de que hay ocasiones en las que tienen hasta dos semanas sin vender y, por lo tanto, sin ganancias.

Los periodistas Alejandra Escobar y Juan Sosa del equipo de La Pirinola Política y Lo Tenemos Claro realizaron un recorrido para constatar las pésimas condiciones en las que se encuentra este sitio.

Sin embargo, llamó la atención que durante el mismo eran seguidos por algunas personas al parecer con intenciones de intimidarlos.

Y es que los testimonios de los comerciantes no dejan lugar a dudas de la serie afectaciones que ha tenido el binomio pandemia remodelación.

Pero lamentablemente estos trabajos a medias no afectan solamente a los comerciantes también los turistas deben ser muy precavidos al momento de caminar entre lodo y zonas a desnivel.

La señalización brilla por su ausencia al igual que vigilancia policiaca cuando cae la noche.Por todas partes se pueden observar tubos, enormes contenedores con los adoquines, grandes huecos en el piso y lodo al por mayor.

El enojo y la frustración sobre todo la preocupación de los comerciantes, quienes tienen que estar en algunas ocasiones hasta 10 horas para ganar solamente 200 pesos, como es el caso de una persona que se dedica a vender tours a Isla Mujeres, se pone de manifiesto.

Según explicaron, sus ventas han caído entre un 70 y 80 por ciento y ya no tienen ni para pagar la renta de los locales.Algunos optan por abrir por las tardes y quedarse hasta las 11 de la noche para lograr vender algo.

“Es un chiquero y nos está afectando seriamente” expresó uno de los comerciantes de la zona.

Negocios que son iconos de la Quinta Avenida, como el restaurante Tropical -abierto desde 1996- permanece cerrado.

A los semifijos tampoco les va mejor. Un joven que se dedica a vender lentes y sombreros explicó que anteriormente ganaba un promedio de dos mil pesos al día, hoy si bien le va solamente son 500.

Los comerciantes se las han ingeniado y colocan tapetes, cartones o algunos adoquines.