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Quintana Roo

La historia de un secuestro que abre brechas de grave corrupción en el Ayuntamiento de Solidaridad

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Un empleado de la Zofemat, con más de 8 años de antigüedad, es dado de baja tres días después de ser secuestrado. “Misteriosamente”, su jefe inmediato trata de borrar evidencia de la relación laboral

Playa del Carmen.- Juan Enrique es, desde hace más de 8 años, empleado de la Zona Federal Marítimo Terreste (Zofemat) adscrito al Ayuntamiento de Solidaridad.

El joven, pues tiene 26 años de edad, fue secuestrado en su domicilio el pasado viernes 30 de abril, alrededor de las 10:30 horas, cuando ya se disponía a salir para el trabajo.

Sin embargo, por demás misterioso, tres días después de su secuestro, su jefe inmediato Marco Loeza le dio de baja de la nómina municipal y mandó recoger el vehículo oficial que se le había asignado y que se encontraba en su domicilio.

A todas luces Marco Loeza trata de “desaparecerlo”. Cuando la fiscalía general del Estado llamó a Marco Loeza a comparecer, éste aseguró no conocer a su empleado, aun cuando éste tenía en su poder un gafete que lo identificó como empleado de la Zofemat.

¿Cuál es el misterio que oculta Marco Loeza? ¿Por qué nunca tuvo la humanidad de comunicarse con los familiares sobre su secuestro?

¿Por qué el ayuntamiento de Solidaridad desconoce como empleado de la Zofemat a Juan Enrique, si es trabajador desde hace 8 años?

Mientras más transcurren los días de la actual administración de Laura Beristaín aparecen irregularidades que ponen en entredicho la honestidad, la legalidad, la transparencia y, en cambio, pone al descubierto la corrupción.

El caso de Juan Enrique alerta las antenas de las autoridades de los 3 niveles de gobierno. A un trabajador municipal de la Zofemat no se lo pudo haber tragado la arena por desempeñar su trabajo. En este tema se desprende de muchas vertientes que las autoridades tendrán que investigar.

¿Qué le pasó a Juan Enrique de 26 años y empleado municipal de la Zofemat?

El pasado viernes 30 de abril alrededor de las 10:30 am el empleado municipal de Zofemat se encontraba en su domicilio en compañía de 3 familiares, ya listo y a punto de salir para irse a trabajar.

Antes de salir de su casa Juan Enrique fue interceptado por 4 hombres armados que se dividieron en 2 habitaciones. En una se encontraba él y en la otra metieron a sus 3 familiares donde fueron golpeados. Una operación profesional, como en las películas.

Entre los gritos, los hombres armados hablaban en voz alta para que la familia los escuche “si saben los pedos en los que está metido, si saben que fumas mariguana y que les pediste fiado al patrón y no le has pagado”, le decían.

Los sujetos les preguntaron: ¿dónde tienes el dinero, tus cosas de valor y entréganos las llaves del automóvil? El vehículo apareció abandonado 10 días después. A toda la familia les quitaron sus teléfonos celulares y se llevaron una computadora. A Juan Enrique lo subieron al vehículo y se lo llevaron con rumbo desconocido y hasta el momento no se sabe nada de él.

A los pocos días de haber secuestrado a Juan Enrique, sus captores localizaron a otro familiar y mediante un WhatsApp les pidieron un rescate por 1 millón de pesos, cantidad difícil de juntar en tiempos críticos de desempleo y la afectación de la economía por Covid-19. Posteriormente, nuevamente los contactaron y bajaron sus pretensiones a 400 mil pesos. Intentaron engañarlos mandándoles fotos de medio cuerpo de la parte de debajo de Juan Enrique, pero aseguraron que la complexión no era de él.

A pesar del dolor por el secuestro de Juan Enrique, la familia interpuso la denuncia correspondiente ante la fiscalía general del Estado de Quintana Roo (FGE) pero hasta el momento no se reporta ningún avance en las investigaciones, no hay pista de nada, a pesar de que se han aportado datos de personas para que también sean investigados y aporten datos para esclarecer el secuestro.

¿Porque la Zofemat desconoce a Juan Enrique como empleado municipal?

Hasta donde se sabe, dos semanas antes de su secuestro Juan Enrique había tenido un intento de extorsión por parte de la Guardia Nacional, pues le atribuían la propiedad de algunos puestos de masaje que operan de forma irregular en la playa.

Este incidente se lo comentó a la familia y cuando él se lo comunicó a su jefe inmediato, Carlos Martín Espinosa, este le respondió que se “guardará” unos días para su protección.

Todo indica que el hoy desaparecido había sido confundido en varias ocasiones con una persona de nombre Mauricio Cuevas Méndez, un ex empleado de Zofemat que usurpaba funciones para cobrar “moches” a los comercios ubicados en la playa que no cumplían con los permisos o que excedían los metros de uso en la zona federal marítima. Mauricio se hacía pasar por Juan Enrique y cobraba en muchos negocios.

Parte de la labor que hacía Juan Enrique, por parte de los “jefes municipales”, era hacer cobros similares, donde una mínima parte de los ingresos iban a las arcas municipales y el resto se lo entregaba en efectivo directamente a su jefe, Carlos Martín Espinosa.

Cabe destacar que es la primera vez que se hace público, ante los medios de comunicación nacionales y locales, sobre el secuestro de un empleado municipal, pero realmente ¿habrá otros casos similares y por temor no lo dicen?

Esto también se vive entre el personal del área de Fiscalización Municipal, de los cuales hay quienes han sido asesinados por cumplir órdenes de arriba para trabajar.

Se trata de la vida humana de las personas, como el caso de Juan Enrique, y esperamos como sociedad que este caso se esclarezca y paguen quiénes estén vinculados en este secuestro y se esclarezca del por qué. Ya transcurrieron 61 días sin dar con el paradero de este empleado municipal.